Trabajar en casa, un desafío fascinante

Lo que empezó como una manera de obtener dinero extra para vacaciones y otros gustos que el salario que recibía por mi trabajo de periodista no me permitía, se transformó con el paso de los años en mi única fuente de ingresos. Hoy, viviendo en otro país y transcurriendo aún mi período de adaptación, soy correctora y redactora de artículos independiente.
Trabajo en mi propia oficina, sin salir de casa. Hago lo que me gusta y sé hacer, gracias a mi vasta experiencia en la redacción de un diario. Claro que todavía no tengo la cantidad de clientes que me gustaría, pues es un proceso lento que demanda lograr nuevos contactos. Pero las redes sociales se han convertido en una estupenda herramienta para darme a conocer en un nuevo mercado.
En lo personal y en este momento de mi vida, los dos principales beneficios de trabajar en casa son: no conducir y evitarme el estrés que me implica el tráfico de una ciudad enorme —al menos para mí— que aún no termino de conocer, y establecer mi propia agenda, laborando arduo en determinados días para tener libres el resto.
Sin embargo, no ha dejado de ser un desafío. Al comienzo —allá por 2005—, porque fue necesario equilibrar el trabajo dependiente con el independiente, con jornadas de doce horas o más. Y ahora, porque es imprescindible resistir las tentaciones que presenta el celular como principal fuente de distracción, respetar los horarios establecidos en mi mente para completar las tareas del día, en especial cuando esto implica salir de la cama a las 6 am, y batallar para obtener nuevos clientes, lo que también demanda una inversión de tiempo —en este caso las redes sociales no son una pérdida de tiempo—.
Pero, un punto por demás interesante y atractivo, tu mercado es el mundo. En este cada vez más globalizado planeta, que internet convirtió «en un pañuelo», no hay límites, o muy pocos, y eso dependerá del tipo de negocio que lleves adelante, porque no es lo mismo vender textos que tortas.
Y aunque tienes la responsabilidad de cumplir con el trabajo —respetar las fechas de entrega es uno de los pilares para tener éxito en el trabajo en casa—, eres tu propio jefe y nadie te dice a qué hora debes empezar y terminar, en qué momento tomar un descanso. Eso es muy bueno, pero puede ser muy malo también. La palabra clave: disciplina.
Para eso, resulta fundamental fijarse objetivos claros —escribirlos es lo mejor para verlos constantemente— y comprometerse con la empresa, que no saldrá adelante si su propio dueño no lo hace. Asimismo, es bueno educarse para ampliar los horizontes, desde buscar información sobre el uso del tiempo hasta aprender tu nicho de marcado y otros aspectos relacionados con tu negocio. Recuerda: eres tu propio jefe, si tu no trabajas por tu empresa, ¿quién lo hará? ¡Nadie!
¿Quieres saber más sobre los desafíos, beneficios y posibilidades de trabajar en casa? Con la escritora y empresaria Yeni Toro Go nos abocamos a la tarea de escribir un libro que te contará la cruda realidad. Pronto, muy pronto, lo podrás leer…
Por Lorena C. Brown
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Pamela Muñoz Diseñadora Gráfica
Be-Latino Social Media y Página Web
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3 Comments
  • Evangelina Sanchíz

    julio 10, 2019at3:22 pm Responder

    Ese libro estará súper interesante. Trabajar en casa y ser tu propio jefe no es tarea fácil. Hay mucho por aprender y qué bueno que podamos contar con expertos que nos den información que nos ayude.

  • Ana Toque

    julio 10, 2019at6:54 pm Responder

    Muy cierto todos los puntos tratados.

  • Maria del pilar clemente

    julio 13, 2019at5:15 pm Responder

    Interesante y muy realista el aprender a trabajar en casa. Las tentaciones son muchas…adelante y felicitaciones.

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