Trabajar con el Tío Sam, un boleto seguro

Por Rafael Marrero y Yeni Toro Go

Mi nombre es Yeni Toro Go y soy empresaria de manera formal desde los 17 años. Ejercí o intenté ejercer en mi país natal, durante más o menos 21 años, una de las experiencias más nocivas que tuve: fue trabajar con el gobierno colombiano.
Hoy, con la ayuda del experto en contratación estatal Rafael Marrero en EE.UU., quiero hacer un comparativo de qué es trabajar con el Estado en un país tercermundista versus el Tío Sam.

Primero
Yeni Toro Go: Pago de comisiones y comisiones y comisiones o, como le dicen en el lenguaje coloquial, «la tajada». Para poder contratar con el Estado en mi país natal, debes encarecer unas 200 veces o más el producto. Y es el resultado de políticas afines a lo que llamamos la «narcocultura», pues desde que se introdujo al narcotráfico como una de las principales fuentes del PIB (Producto Interno Bruto), cobrar «coimas» o comisiones por ayudar a generar contratos con el Estado es un asunto natural. Se le debe dejar un porcentaje de ganancia, a veces hasta al mismo secretario del secretario.

Rafael Marrero: En EE.UU la cultura de trabajar con el estado es diferente. De hecho, es ilegal hasta comprarle una sola taza de café a un funcionario público. Está prohibido y en penable. El Tío Sam busca garantizar el mejor precio para cada una de las 11 millones de categorías de bienes y servicios que adquiere del sector privado para su gestión.

Por otro lado, existe una separación muy clara entre quienes adquieren los servicios y bienes a nombre del Tío Sam, los “Contracting Officers” u Oficiales de Compras, y quienes administran los programas del gobierno, los “Program Managers”, o Gerentes de Programas.

En cuanto a materias de estructuras de precios, estudios comparativos recientes de los precios de la Administración de Servicios Generales (GSA, por sus siglas en inglés) demuestran que los precios que paga el Tío Sam por sus productos al sector privado son comparables y muy competitivos con los del gigante del comercio electrónico, Amazon.com

Segundo
Yeni Toro Go: ¿Cuándo paga el gobierno de mi país? De esto tengo una maravillosa historia. La situación se presentó así: Yo me acosté a dormir sabiendo que en frente al local en el que trabajaba había una gran clínica de salud estatal en la que me adeudaban varias facturas por unas importantes sumas de dinero. Y recuerdo llegar al trabajo al siguiente día y escuchar la mala nueva: la clínica ha cerrado. Ese dinero aún no regresa a mis arcas… Porque en los países latinos el Estado se comporta como un niño y te pone a ti como el adulto que ha infringido alguno de sus derechos. O sea, la empresa que hace negocios con el gobierno siempre tiene las de perder, siempre será culpable de los males del Estado. De esta manera, éste libra sus responsabilidades y no paga.

Rafael Marrero: Los términos y condiciones de pago a los contratistas y sub-contratistas del estado en EE.UU. están claramente expuestos en los Reglamentos de Adquisición Federal (FAR, por sus siglas en inglés). El estado paga en plazos de 30 días, luego de la presentación y tras la aceptación de la factura comercial del proveedor de bienes y servicios.

Por otro lado, las obras del estado tienen garantía soberana. Están avaladas por el Congreso de la República, el poder soberano en EE.UU. Estas no pueden ser canceladas de manera arbitraria por un funcionario caprichoso, sin pasar por un proceso de debida diligencia, y sin presentar un estudio de análisis de coste beneficio y los impactos que tendría la eliminación de dicho programa. Una vez los fondos son asignados a un proyecto y aprobados por el Congreso, no pueden ser destinados a otros propósitos. Finalmente, si los fondos aprobados para una iniciativa específica no son usados dentro del plazo establecido por el año fiscal (el cual termina el 30 de septiembre de cada año), esa agencia o departamento pierde los fondos previamente asignados.

Tercero
Yeni Toro Go: Cuando el Estado no paga, el empresario que trabaja con este, no tiene con qué pagar. Lo primero que uno hace es tratar a toda costa de librar bancos, porque a éstos les importa muy poco o, mejor dicho, nada, que el Estado lo tenga a uno quebrado. Si logra uno semejante proeza, los siguientes en la lista son sus proveedores, que seguramente se sentarán a llorar a las puertas de su local, sin ninguna solución posible. No me pregunten por los empleados, esto es un verdadero valle de lágrimas.

Rafael Marrero: Afortunadamente, existen alternativas en EE.UU para financiar sus proyectos con el estado si existiera una necesidad de mejorar su situación de flujo de caja. Por ejemplo, existen prestamistas autorizados por la Administración de Pequeñas Empresas (SBA, por sus siglas en inglés) que pueden usar sus facturas comerciales con el estado para darle un adelanto de hasta un 95% del monto de la facturación. Estos le adelantan el dinero a usted como contratista, y le cobran al estado directamente, quien garantiza el pago.

Nota: Una anécdota para cerrar este cuadro comparativo. Recuerdo estar en el «quinto sueño» y recibir la llamada de un político de mi ciudad a las 2:00 AM, o algo por el estilo. Una llamada a esa hora, para mí, significa que algo grave ha sucedido, así que contesté. Mi interlocutor estaba ebrio y muy sutilmente solicitaba que fuera donde él estaba para que pagara su cuenta de alcohol y unos servicios extra de mujeres que le dieron placer. Incluso alcanzó a proponerme que le enviara los datos de mi tarjeta de crédito. Me costó un par de segundos comprender la situación y colgar la llamada.

2 Comments
  • José Espino

    septiembre 30, 2019at8:14 pm Responder

    Quiero trabajar y busco trabajo solo que se poco inglés como puedo trabajar para el Tío. Sam?

  • José Espino

    septiembre 30, 2019at8:15 pm Responder

    Cómo puedo trabajar para el Tío Sam?

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