Mujeres de acero

Por Pamela Muñoz

Son mis mujeres de acero. No, no son parientas de Iroman, ni mucho menos. Pero son dos mujeres hechas de puro hierro, resistentes a lo que sea, maravillosos ejemplos. Ambas quedaron solas y huérfanas desde niñas, por lo que sus vidas no han sido nada fáciles. Sin embargo, nada las ha detenido.
Carmen e Irene son dos muy valiosas y admirables mujeres, parte importantísima de mi familia. Carmen es mi abuela materna e Irene, mi tía abuela —materna también—, aunque para mí, y para mi familia en general, son mis abuelitas por igual, o «totes», como las llaman de cariño mis sobrinas.
Desde temprana edad Carmen e Irene tuvieron que buscar la forma de mantenerse, trabajando en casas, restaurantes y fábricas, siempre acompañándose la una a la otra. Cuando crecieron, tomaron caminos separados, pero siempre estando al pendiente de su hermana.
Mi abuelita Carmen procreó a mi tío y a mi mamá, mientras que mi abuelita Irene se casó y al poco tiempo enviudó, por lo que la vida las volvió a reunir. Mi mamá me cuenta que mi abuelita Irene también fue una madre para ellos, procuró de su alimentación, educación y manutención por igual, e incluso hasta de los nietos y ahora los bisnietos.
Cuando mi tío y mi mamá eran muy pequeños, estas mujeres poderosas empezaron un pequeño negocio de ropa en el centro de la Ciudad de México, el cual fue su principal fuente de ingreso durante más de cincuenta años. Incansables, todos los días iban a su trabajo, así lloviera, temblara o relampagueara (una expresión muy mexicana). Hasta el cumpleaños 90 de mi abuelita Carmen, cuando por fin decidieron dejar de trabajar.
Ellas han sido mi fuente de inspiración, disciplina y perseverancia. Nunca he visto mujeres más fuertes e incansables, mujeres emprendedoras e independientes, que me han enseñado el valor del trabajo, la constancia y la disciplina para salir adelante y llevar a su casa lo mejor para los suyos. Me han dejado como enseñanza el amor por la familia y la hermosa complicidad que puede haber entre hermanas, como compañeras de vida.
Actualmente, a sus 90 años Irene, y casi 92 Carmen, siguen siendo autosuficientes, decidiendo sobre sí mismas; y espero que Dios las conserve así hasta el último día de sus vidas, siendo mis mujeres de acero.

Pamela Muñoz Diseñadora Gráfica
Lorena C. Brown Editora
Be Latino Página web y Social Media

9 Comments
  • Salomé Cosmique

    junio 26, 2019at1:00 pm Responder

    Muy bonita la historia de tus abuelitas

    • Pamela Muñoz Carmona

      junio 29, 2019at8:15 am Responder

      Muchas gracias Salomé! 😘

  • Yeni Toro Go

    junio 26, 2019at11:19 pm Responder

    Esta historia me saco un montón de recuerdos del baúl, me emociono y además de recordar a mis padres y a mi abuela materna, me hizo pensar en como quiero que me vea y me recuerde mi descendencia.
    Deseo que disfruten la lectura y nos compartan un poco de su ascendencia de super héroes.
    Gracias Pamela Muñoz por compartirnos la historia de estas maravillosas mujeres.

    • Pamela Muñoz Carmona

      junio 29, 2019at8:16 am Responder

      Gracias a ti Yeni 😘, creo que todos tenemos grandes ejemplos que seguir. También gracias por compartir.

  • Sara Isabel Álvarez

    junio 27, 2019at8:37 am Responder

    Pam, te felicito grandemente por narrar la vida de tus abuelitas, es un tributo para ellas.
    Yo no sabía su historia.
    Y efectivamente son de admirar por su tesón y valor ante la vida. ¡¡Dios las bendiga!!

    • Pamela Muñoz Carmona

      junio 29, 2019at8:18 am Responder

      Si tía! Han sido mujeres muy valientes. Te mando besos 😘😘 gracias por escribir.

  • Evangelina Sanchíz

    junio 27, 2019at1:52 pm Responder

    Bella historia. Así son mi madre Justina y mis tías Patricia y Marina., luchadoras, fuertes, inquebrantables. Un ejemplo a seguir 😊

    Evangelina

  • Pamela Muñoz Carmona

    junio 29, 2019at8:20 am Responder

    Evangelina que orgullo es también tener mujeres como tú madre y tías, gracias 🙏🏻 😘

  • María del Pilar Clemente

    julio 2, 2019at9:21 am Responder

    ¡Admirables mujeres! Son ejemplos que hacen falta en estos días. Gracias por compartir y suerte la tuya por tenerlas. Mi mamá fue una mujer que convirtió su debilidad en fuerza cuando quedó viuda.

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