Legado de brujas (Cuarta parte) Descubriendo el poder de la equidad

Rose tenía en un cuaderno cientos de traducciones de los cortos textos que iba leyendo del manuscrito de su abuela, todos firmados por mujeres diferentes, de épocas que para ella en su imaginario existieron en otros planetas. Cada vez que llegaba a uno nuevo, o aparecía —no lograba entender si en el manuscrito ya estaban escritos o era un buzón que recibía mensajes enviados a través del tiempo—, se ponía en la tarea de copiarlo. Llegaban en diferentes idiomas, con narrativa realizada según la época. En el cuarto de su abuela encontró libros que le ayudaban a traducirlos, no solo tenía que estar pendiente del idioma, también de la época, pues las palabras con los años cambian.
Un jueves como tantos sintió el deseo repentino de arreglarse y salir a dar un paseo. Siempre llevaba consigo el manuscrito, pero su corazón no la llevó al Diary Queen o Dave & Buster’s, sino que terminó en un café para adultos del pueblo vecino. Solo cayó en la cuenta cuando ya estaba sentada en una de las mesas de mármol decorada con un centro de flores, una azucarera de porcelana y servilletas de tela. En su mano llevaba un extraño bolígrafo verde que solía cargar su abuela y estaba garabateando letras sin sentido en algún recibo olvidado por otro cliente.
—¿Eres pariente de Grace? —se escuchó decir en la voz de una mujer. Ella levantó la mirada y se encontró con alguien que oscilaba los 50 años, de piel oscura y blancos dientes que dejaba ver mientras le sonreía. Lo único que hizo Rose fue asentir y la mujer por su propia cuenta tomó asiento.
Continuará…
NOTA: Hoy quiero dejar esta historia aquí, me gustaría que le dieras un final, que imaginaras un universo que le permita vivir en nuevos mundos. Gracias por leerme.
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Pamela Muñoz Diseñadora Gráfica
Lorena C. Brown Editora
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